SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
El templo es de planta basilical de nave única de cuatro tramos, capillas abiertas entre los contrafuertes, crucero no saliente en planta y cabecera plana de dos tramos. La nave, las capillas laterales, los brazos del crucero y la cabecera se cubren con bóvedas de lunetos, disponiéndose las de las capillas laterales y las de los brazos del crucero en sentido transversal a las de la nave; el crucero se cubre con gran cúpula sobre pechinas. En 1788 se construyó la capilla de San Nicolás, abierta al crucero en el lado de la epístola, es de planta rectangular contando con un tramo cubierto con bóveda de lunetos y un tramo cuadrado cubierto con cúpula. Un coro alto se sitúa a los pies de la nave, sobre arco rebajado, bajo el que se sitúa la portada.
Sobre las capillas laterales se construyó una tribuna por encima de la cual se desarrolla una cornisa moldurada que da paso a las bóvedas, cuyos tramos quedan separados por arcos fajones de medio punto que apean en pilastras con capiteles decorados con doble fila de hojas de acanto.
La elegante y sobria traza de la iglesia se ve enriquecida por una delicada decoración esgrafiada a base de motivos vegetales de gusto barroco que se desarrolla en la cúpula del crucero, los arcos fajones y las bóvedas y embocaduras de las capillas laterales, así como en una faja dispuesta bajo la cornisa. La tribuna presenta un cierre con antepechos y dinteles de madera labrada con decoraciones barrocas a base de motivos vegetales. Las pechinas de la cúpula del crucero presentan medallones con lienzos que quedan enmarcados por la decoración esgrafiada.
El exterior del templo se ha visto muy transformado por varias ampliaciones y reformas.
El siglo XVI es la época dorada de la escultura aragonesa y en ella brilla con luz propia el valenciano Damián Forment, considerado como uno de los escultores claves del período debido a múltiples factores como su virtuosismo en la talla, su habilidad para diseñar complejas y armoniosas composiciones repletas de figuras y su capacidad de aprendizaje, que le permitió evolucionar desde su inicial formación gótica hasta la paulatina incorporación de influencias italianas, convirtiéndole en uno de los introductores del Renacimiento en España.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002